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Suelo: la base sobre la cual se desarrollan actividades humanas

 

La producción de alimentos, medicinas, combustibles, madera, los servicios ecosistémicos y el bienestar humano en general, dependen de que existan suelos saludables.

Este 5 de diciembre, se celebra el día Mundial del Suelo, una fecha clave para reconocer que este recurso es un ecosistema vivo que requiere de acciones claves para poder conservarlos. Una de las prioridades del Ministerio de Ambiente, es ayudar a la toma de decisiones sobre la gestión del suelo para un uso sostenible del mismo. Para esto, a modo de educar a la población, mencionamos la importancia de este recurso en diversas áreas.

• En la seguridad hídrica

Karima Lince, jefa del Departamento de Conservación de Suelo de la Dirección de Seguridad Hídrica de MiAMBIENTE, expresó que los suelos son clave para la regulación de los flujos de agua a través de la tierra y en la calidad del agua en nuestras cuencas hidrográficas. “Los suelos desempeñan un papel clave en el suministro de agua y resistencia a las inundaciones y sequías. La gestión sostenible de los recursos hídricos, incluye las aguas subterráneas, superficiales y pluviales, para promover un uso eficiente y proteger los recursos hídricos de la contaminación y la sobreexplotación”, agregó la ingeniera.

En el cambio climático

La mayor reserva de carbono terrestre, se encuentra en el suelo, por lo que su conservación y restauración, puede contribuir a la adaptación y mitigación del cambio climático.

En el sector forestal

Para Lince, los suelos en equilibrio con un bosque natural, tienen alto contenido de carbono y brindan soporte físico, suministran nutrientes y humedad para el crecimiento y mantenimiento de los árboles. Los bosques son hábitat de animales, insectos y microorganismos, y su cobertura sobre el suelo, ofrece protección contra la erosión y facilita la infiltración de agua

Seguridad alimentaria

El suelo contiene agua, nutrientes y microorganismos, que son vitales para el cultivo de nuestros alimentos. Entonces, si queremos garantizar la seguridad alimentaria y una mejor nutrición en el futuro, debemos cuidar nuestros suelos.

 

Haciendo la diferencia
Una de las prioridades del Ministerio de Ambiente, es promover el intercambio y la adopción de iniciativas transformadoras del sector público y privado, para restaurar tierras degradadas.
A través del Plan Nacional de Seguridad Hídrica, se establece que uno de los retos es restaurar y mantener saludables las 52 cuencas hidrográficas del país, ya que la disponibilidad y calidad del agua dulce y de los suelos, depende de la salud de los ecosistemas.

 

Parte de los proyectos más relevantes son:

• Fortalecimiento de los Comités de Cuencas Hidrográficas y Grupos Juveniles en estrategias de gestión, conservación, monitoreo y protección de las cuencas hidrográficas de la Región del Arco Seco, en miras a reforzar las capacidades de Comités de Cuencas Hidrográficas de diferentes zonas

• Se diseñó e instaló un sistema de captación y aprovechamiento de agua lluvia (SCALL) para consumo humano y limpieza en el Instituto Profesional y Técnico de Monte Lirio, Distrito de Renacimiento, Chiriquí, Panamá.

• Plan Nacional contra la Sequía, cuyo objetivo es promover un cambio de enfoque en la manera que se gestiona la sequía, ya que la planificación temprana es la clave para prevenir y mitigar con mayor eficiencia, los posibles daños que se puedan generar.

¿Qué podemos hacer desde nuestros hogares para cooperar en la conservación de nuestros suelos?

La conservación del suelo es una combinación de prácticas utilizadas para proteger el suelo de la degradación. Desde nuestro hogar se pueden ejecutar acciones que marquen la diferencia:
• Devolver la materia orgánica al suelo de forma continua, mediante la elaboración de compostaje como práctica en el hogar o comunitaria.
• Participar en actividades de reforestación para proteger el suelo desnudo y los sitios altamente susceptibles a la erosión y deslizamientos.
• Proteger los cursos de agua de la contaminación mediante el reciclaje y una adecuada disposición de los desechos sólidos.