CAMBIO CLIMÁTICO

Es un hecho que la crisis climática en los últimos 25 años ha causado pérdidas de vidas e impactos económicos, que cada vez son más frecuentes e intensos en todo el mundo y nuestro país no escapa esta realidad.
Todos los años pobladores del Arco Seco son azotados con sequías que amenazan con destruir los medios de vida de una zona caracterizada por la producción agrícola. Asimismo, en el caribe panameño vemos como el ascenso del nivel del mar amenaza con desaparecer una gran extensión de territorio, así como tradiciones, culturas y sueños.
La buena noticia es que aún estamos a tiempo de poner en marcha las transformaciones sociales y económicas necesarias para prosperar a pesar la crisis. Lo que debemos entender es que todos jugamos un papel importante en esta transformación.

CONTRIBUCIÓN DETERMINADA NACIONALMENTE DE PANAMÁ CDN1

En 2016 Panamá entregó su primera Contribución Determinada Nacionalmente en la lucha contra el cambio climático. Se trata del informe con los compromisos climáticos que Panamá presentó formalmente y que incluían dos acciones: una en torno al sector energético y la segunda de gestión forestal sostenible.
El Acuerdo de Paris, el tratado internacional más importante alcanzado frente a la crisis climática establece que cada 5 años los firmantes deben actualizar sus compromisos y establecer metas más ambiciosas. Y en estos momentos, Panamá prepara su actualización para entregar en diciembre 2020 a la Convención Marco de Las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, el fortalecimiento de su Contribución Determinada a Nivel Nacional (CDN1).

TALLERES DE PARTICIPACIÓN

Teniendo como norte una estrategia inclusiva de recuperación económica verde, la actualización de la primera Contribución Determinada a nivel Nacional (CDN1) de Panamá, pasó por un proceso de escucha activa donde participaron Gobierno Locales, Sector Privado, Jóvenes, Sociedad Civil y Sector Público. Tuvieron la oportunidad de conocer los avances y analizar el alcance de los compromisos en sus entornos.

Para lograr los objetivos, el Ministerio de Ambiente, la empresa consultora Internacional Libélula y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, organizaron 10 talleres importantes y determinantes para confeccionar los nuevos compromisos que Panamá asumirá en cumplimiento al Acuerdo de París.

Preguntas Frecuentes

Se trata del mayor acuerdo frente a la crisis climática alcanzado y firmado en 2015 por 195 países incluyendo Panamá. Establece, entre otras cosas, un plan de acción mundial para limitar el Calentamiento Global por debajo de los 2 grados, exactamente los 1.5 grados centígrados.

En 2016 Panamá entregó su primera Contribución Determinada Nacionalmente en la lucha contra el cambio climático. Se trata del informe con los compromisos climáticos que Panamá presentó formalmente y que incluían dos acciones: una en torno al sector energético y la segunda de gestión forestal sostenible. El Acuerdo de Paris establece que cada 5 años los firmantes deben actualizar sus compromisos y establecer metas más ambiciosas. Y en estos momentos Panamá prepara su actualización.

Sí. Son nuevas metas de mitigación y adaptación al cambio climático y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. En esta ocasión, el país estaría ampliando sus metas con 8 sectores más identificados cada uno con acciones importantes que cumplir. En total los 10 sectores involucrados son bosques, transición energética, gestión integrada de cuencas hidrográficas, biodiversidad, ecosistemas marinos, agricultura, ganadería, acuicultura, salud pública, asentamientos humanos resilientes, infraestructura sostenible y economía circular.

Estas nuevas metas responderán al momento y a las necesidades a las que se enfrenta el país a causa del cambio climático. El contenido del informe será novedoso y cuando los principales representantes de los sectores económicos lo lean, podrán visualizar cómo desde esta perspectiva de la lucha contra el cambio climático, se puede contribuir a la reactivación económica del país.

“Uno de los retos que deberá afrontar Panamá luego de la pandemia por Covid-19, es el fortalecimiento de su gestión pública y la reactivación de la economía; sin embargo, esta transición puede encaminarse hacia un nuevo modelo de desarrollo nacional sostenible, inclusivo, bajo en emisiones y resiliente al cambio climático”.

La emergencia por enfermedades zoonóticas (enfermedades transmitidas entre animales y seres humanos), como el nuevo coronavirus está asociada a cambios ambientales por la pérdida de los ecosistemas y especies, como resultado de la transformación del uso de la tierra por la actividad humana y el cambio climático; que de no ser atendidos dificultarían lograr el desarrollo sostenible.
“Nuestro nuevo modelo económico, financiero y de planificación, debe valorar los riesgos y las oportunidades climáticas

Asentamientos Humanos Resilientes
La actual crisis de salud por Covid-19 y la crisis climática, demuestran la necesidad de planificar el ordenamiento ambiental – territorial a nivel nacional y en todos los municipios, basado en el Índice de Vulnerabilidad al Cambio Climático, para que gestionando los riesgos climáticos y ambientales podamos, desde un nivel local, construir desarrollo sostenible-resiliente a los efectos extremos del clima y al cambio climático, que ya impactan la infraestructura pública y privada.

Agricultura, Ganadería y Acuicultura Sostenible
Es importante garantizar la seguridad alimentaria del país, disminuyendo emisiones e incrementado la resiliencia de la agricultura de subsistencia y la sostenibilidad de la ganadería, agricultura y acuicultura para el abastecimiento del mercado interno y de exportación, mediante un enfoque climáticamente inteligente en toda su cadena de valor, que, además, permita enfrentar posibles nuevas pandemias.

Biodiversidad
Nuestra rica biodiversidad y áreas protegidas pueden generar empleos verdes para la reactivación económica desde el nivel local, a través del ecoturismo sostenible y la investigación científica.

La Dirección Nacional de Cambio Climático ha mantenido reuniones con la Secretaría Nacional de Energía que avanza en una estrategia de eficiencia energética y movilidad eléctrica. Otras instituciones como los ministerios de Obras Públicas, Desarrollo Agropecuario, Vivienda, Salud alinean sus acciones para brindar aportes sustanciales a la actualización de las contribuciones de Panamá. Por otro lado, la Autoridad del Canal de Panamá, conscientes del impacto que el cambio climático ha tenido en la operación de la Vía, trabaja también de la mano con MiAmbiente en este proceso de consolidación del informe que también sentará las bases para el Plan de Acción Climática que se empezará a trabajar en enero de 2021.

La actualización de la primera Contribución Determinada a nivel Nacional (CDN1), pasó por un proceso de escucha activa a través de unos talleres de participación con los representantes de la empresa privada, los gobiernos locales, organizaciones no gubernamentales, jóvenes y sociedad civil organizada. Estos aportes fueron claves para el fortalecimiento de las acciones planteadas en la lucha contra el cambio climático. Y contó con el apoyo de la empresa consultora Internacional Libélula, expertos en estos procesos de encuentros y participación.

El Ministerio de Ambiente y la Asociación de Municipios de Panamá AMUPA firmaron un convenio de cooperación a fin de establecer proyectos amigables con el ambiente destinados a reducir los impactos del cambio climático a la vez facilitar el acceso a energías sostenibles y asequibles para todos.
Panamá forma parte del Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía, una alianza global de ciudades y gobiernos locales voluntariamente comprometidos con la lucha contra el cambio climático.

Con la firma de este convenio con AMUPA se espera que a mediano y largo plazo todos los sectores del país con apoyo de los gobiernos locales sean regiones adaptadas y resilientes al cambio climático y sean ejemplo de cómo reducir emisiones.

Con la adición de 15 municipios a este acuerdo se espera con ellos iniciar un proceso para conocer las bondades de experiencias regionales e internacionales enfocados en potenciar las actividades que las comunidades y ciudades pueden aplicar según su área de acción.

La Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (RAMCC), por ejemplo, es líder en la región en materia de Acción Climática a nivel local y recibió en la última Cumbre de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, (COP25) el premio Green Champions GCF, otorgado por el Fondo Verde Climático.

Uno de los primeros pasos de la Red Argentina fue elaborar el Inventario de Gases de Efecto Invernadero, siendo indispensable para conocer el estado actual de cada municipio. A partir de ese diagnóstico, que fue realizado bajo estándares internacionales, cada municipio analizó de dónde provienen sus emisiones y qué acciones pueden tomar para reducirlas.
En ese sentido, el departamento de Mitigación de la Dirección de Cambio Climático de MiAMBIENTE prepara el programa Reduce Tu Huella Municipal con el interés de guiarles en el proceso paulatino de crear acciones contra el cambio climático en el componente de mitigación.

Para Panamá, los eventos extremos relacionados con la variabilidad del clima, como aumentos en la frecuencia e intensidad de las sequías, las inundaciones, así como cambios paulatinos en la temperatura y el nivel del mar, representan impactos importantes en rubros de relevancia nacional. Se tiene registro, por ejemplo, que, en 2011 según datos del MIDA, las pérdidas económicas a causa de los eventos extremos en las áreas de Chepo, Darién y Colón ascendieron a más de B/.2.000.000 en el sector pecuario y a más de B/.1.500.000 en el sector agrícola.

Por ese motivo el país ha realizado importantes esfuerzos para la atención del cambio climático en la agricultura con el programa de Investigación en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria y el Plan Nacional para el Cambio Climático del Sector Agropecuario.

Es importante resaltar que la agricultura puede fortalecerse bajo estrategias de trabajo y priori-dades para diferentes zonas agroecológicas nacionales de manera intersectorial, tomando en cuenta la variabilidad climática reciente, considerando las tendencias de los cambios futuros y oportunidades actuales, a fin de perfilar el sector agropecuario hacia una resiliencia climática que permita brindar la seguridad alimentaria que Panamá necesita.

Desde el año 2004, el país ha establecido incentivos para fomentar sistemas de generación eléctrica a partir de fuentes renovables y limpias como:

o La Ley No. 45 de 2004
o E incentivos específicos para tecnologías eólicas y solares por medio de Ley No. 44 de 2011 y Ley No. 37 de 2013, respectivamente.

La realidad es que aún con estos esfuerzos nacionales, este incremento se ha visto afectado por el consumo de combustibles fósiles en el sector transporte, quien es responsable de la mayoría de las emisiones de GEI del sector energía, y el principal consumidor de derivados de petróleo y el aumento del parque vehicular.

Lo cierto es que Panamá ha realizado cambios importantes en políticas que promueven políticas que promuevan la movilidad sostenible, basados en el Plan Integral de Movilidad Urbana Sostenible (PIMUS), la implementación del Plan Maestro del Metro y la modernización de la flota de buses en la ciudad de Panamá.

Los sectores económicos de Panamá cuentan con alto potencial de mitigación. Hay ejercicios interesantes a lo interno de los gremios empresariales, pero en busca de lograr sinergia y alianzas importantes, el Estado trabaja en un Decreto Ejecutivo que reglamenta el Capítulo II del Título V del Texto Único de la Ley General de Ambiente sobre la Mitigación del Cambio Climático Global.

Por medio de este Decreto Ejecutivo se establece el Programa Nacional Reduce Tu Huella (PNRTH) que busca facilitar la integración de los esfuerzos de las organizaciones privadas, públicas y civiles en las metas de mitigación del cambio climático a nivel nacional.

Por medio de este programa y de una Declaratoria, 50 organizaciones panameñas pueden convertirse en las primeras en obtener el acompañamiento hacia una descarbonización de sus actividades.

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