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Antecedentes

La República de Panamá en función a su posición y configuración geográfica, el predominio de los climas tropical lluvioso y muy lluvioso sobre el clima tropical seco acentuado, dispone de apreciables recursos hídricos. La abundancia del recurso hídrico en cantidad y calidad, ha sido el factor clave para el desarrollo de innumerables actividades.  

El desarrollo y la calidad de vida de la población están en clara dependencia de la oferta, tanto en cantidad como en calidad del agua. Las actividades humanas amenazan con sobrepasar el límite de la capacidad de regulación y autocontrol que tienen los ecosistemas abastecedores del vital líquido.

En el Istmo panameño, existen cinco tipos de clima. El clima tropical muy húmedo,

tropical húmedo y el tropical seco que predominan en las tierras bajas, por su parte en las tierras altas predomina el clima templado húmedo y el templado muy húmedo.

Existen dos estaciones climáticas bien definidas: la estación seca que se extiende desde mediado de diciembre hasta abril y la estación lluviosa que se extiende desde mayo a diciembre.

En un sector del país denominado "Arco Seco" la estación seca se extiende hasta por siete meses consecutivos. En esta región con una extensión aproximada de 240,000 hectáreas se encuentran establecidas importantes ciudades del interior del país en las que habitan alrededor de 250,000 personas que sufren los rigores del proceso de desertificación

La degradación ambiental y de las cuencas hidrográficas se torna palpable, en el sutil y perspicaz proceso de desertificación en el Arco Seco de Panamá, donde opera la explotación intensiva de los recursos de aguas subterráneas, del cual se desconoce su disponibilidad y tasas de extracción.

Panamá al igual que muchos países en vías de desarrollo, poseía inmensas áreas boscosas, las cuales con el paso de los años se han ido reduciendo con una gran rapidez.

Las cifras sobre deforestación indican un proceso de transformación progresiva de uso de la tierra. Además, según los datos de cobertura boscosa y las relaciones entre diferentes periodos, demuestran una destrucción anual que supera las 47,000 hectáreas de bosques y reflejan que la cobertura boscosa registra un comportamiento descendente.

En Panamá se deforesta por una variedad de razones relacionadas con la estructura socioeconómica y con prácticas obsoletas de producción agropecuaria, que además de acabar con una riqueza natural invalorable e irremplazable, destinan la mayoría de las tierras afectadas por el desmonte a actividades agrícolas y pecuarias de baja productividad. Estas prácticas conducen a la subutilización de los recursos naturales, la degradación de los suelos y un desequilibrio del régimen hidrológico.

La cuenca del Río La Villa, desde hace décadas, muestra un paulatino proceso de degradación de la calidad del ambiente, lo cual se registra principalmente al nivel de los suelos, de la misma manera que el deterioro de las principales cuencas hidrográficas de la zona.

A la cuenca del Río La Villa se le ha estimado una población de aproximadamente 84 mil habitantes (censo año 2000). Tiene una actividad económica en la cual predomina el sector agropecuario, en este sector labora el 24.2% del total de la población ocupada de la cuenca; en esta situación se exceptúa Chitré, distrito que tiene una muy baja proporción de población ocupada en el sector agropecuario (3,6%).

La cuenca del río La Villa, ubicada dentro del denominado “Arco Seco del País”, presenta un serio problema de abastecimiento de agua a su población. Uno de los principales problemas que hay que atender es mejorar y elevar el nivel de producción de agua a través de la reforestación de las zonas de captación abastecedoras de acueductos rurales y plantas potabilizadoras, lo cual ha motivado al Gobierno Nacional a través de la Autoridad Nacional del Ambiente a elaborar la presente propuesta de Proyecto de Reforestación y de Manejo Integrado de Cuencas Hidrográficas cuyos componentes son 1. Diagnóstico Ambiental y Plan de Manejo 2. Producción de Plantones en viveros escolares comunitarios e institucionales; 3. Reforestación, 4. Capacitación, Educación Ambiental y Creación de los Comités de Cuencas.